La hernia umbilical en perros

Se sabe que los Bulldogs, shih-tzu, Weimar y Pekinés son perros de riesgo, pero cualquier cachorro puede ser golpeado con este tipo de hernias. Se encuentra una especie de pequeña articulación en el vientre, a la altura del ombligo.

Es una hernia bastante común en los cachorros y por una buena razón: suele estar ligada a un cierre deficiente de la pared muscular en el lugar donde pasó el cordón umbilical, o a una tracción excesiva del cordón al dar a luz. La consecuencia es una especie de pequeño “agujero” en la pared muscular, a través del cual se puede engullir la grasa (situación menos problemática) o una porción del intestino.

¿Qué soluciones existen?

Cuando se presiona, la hernia parece desaparecer (es reductible) y mientras lo haga, un simple monitoreo es suficiente. Pero si la hernia cambia de apariencia (si se agranda o si se enrojece y se ulcera o ya no es reductible), se debe realizar una cirugía de emergencia. Para evitar esta situación, los veterinarios prefieren operar “en frío” con ocasión de una anestesia para otra operación, como por ejemplo la esterilización.

¿Podemos prevenirlo?

Los veterinarios experimentados saben cómo cortar el cordón umbilical para limitar este riesgo, pero no es suficiente para prevenir otras causas. Lo mejor que se puede hacer al adoptar un cachorro es comprobar que no hay ninguna “bola” sospechosa en el ombligo.

A diferencia de los humanos, en quienes la hernia inguinal es bastante común, no ocurre muy a menudo en perros. Generalmente, es una masa blanda, que no causa dolor, ubicada entre la parte interna del muslo y el abdomen, lo que da la alerta. Corresponde al paso anormal de los órganos desde el abdomen a través de una abertura que generalmente se utiliza sólo para los vasos y ligamentos que pasan.

¿Cuál es la solución para la hernia inguinal de perros?

  • Es necesario operar porque el riesgo es doble: o bien el útero pasa al saco de la hernia (con riesgo de complicación en caso de futura gestación), o bien se le pega un trozo de intestino. En este último caso, se puede presentar dolor abdominal intenso y vómito.
  • Suele ser signo de una hernia estrangulada. Es una emergencia quirúrgica.

Diferentes hernias en los perros

¿Se puede prevenir?

No se puede prevenir una hernia inguinal, pero se pueden evitar complicaciones operando al animal antes de que ocurra. Aparte de las situaciones de emergencia, la cirugía de la hernia inguinal no plantea ningún problema.

¿Que perro puede padecer este tipo de hernia?

  • Los perros machos no esterilizados que tienen problemas de próstata o problemas crónicos de estreñimiento están principalmente preocupados. Este tipo de hernia es fácilmente identificable por la aparición de un tipo de hinchazón indolora junto al ano (que muestra debilidad de los músculos a este nivel) y por esfuerzos o dificultades en la emisión de heces. A veces sólo hay grasa abdominal y recto en esta hernia, pero a veces la próstata y la vejiga le siguen. La hinchazón puede llegar a ser significativa, provocando una desviación de la cola.
  • Los esfuerzos intensos y repetidos de defecación, así como la debilidad de los músculos perineales, finalmente llevan a la aparición de una hernia entre el ano y los genitales. Es entonces un círculo vicioso porque una hernia perineal a su vez promueve el estreñimiento.
  • Este tipo de hernia no se debe permitir que se desarrolle porque puede complicarse rápidamente, especialmente si la vejiga está incluida en la hernia (riesgo de insuficiencia renal aguda), lo que impide que el perro orine. La única solución es operar rápidamente.
  • Un perro estreñido no es normal. A menudo, también hay un problema con la glándula prostática, cistitis, errores en la dieta (y/o falta de ejercicio), etc.

Esto debe corregirse lo antes posible con la ayuda de la clínica veterinaria a la cual lleve su mascota